Primeros Auxilios al Volante (III): Socorrer

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Cómo actuar en caso de accidente: socorrer

Siguiendo con nuestra serie de Primeros Auxilios al Volante, hoy vamos a hablar de cómo socorrer a los heridos. Ya habíamos visto anteriormente la importancia de llevar un botiquín adecuado en nuestro vehículo, y también que los primeros pasos al llegar al lugar del siniestro tienen que ser Proteger y Alertar.

Cómo actuar en caso de accidente: socorrer

PAS: Proteger, Alertar, Socorrer

Tras asegurar la zona hay que evaluar el estado de los heridos. Lo primero es ver si están conscientes. En caso de que no contesten, se pueden realizar estímulos dolorosos de menor a mayor intensidad. Es importante recordar esta regla nemotécnica: AVDN (alerta, verbal, dolor, no responde), que sirve para valorar la gravedad del herido y, además, su evolución si, por ejemplo, disminuye su nivel o pierde la consciencia, lo cual puede indicar que padece lesiones internas.

Los signos vitales

Lo primero que tienes que comprobar es la respiración. Asegúrate de que no tenga objetos alojados en la boca o garganta. Si está inconsciente y no respira, realiza la maniobra frente-mentón; si respira, revisa la frecuencia respiratoria, si utiliza la musculatura del cuello en lugar de la del pecho y si existe simetría torácica. Mide el pulso carotídeo, no uses nunca el dedo pulgar sino los dedos índice, medio y anular.

Si el herido está consciente, comprueba si sufre pérdida de sensibilidad o de movilidad en las extremidades a la vez que miras, si dispones de una linterna, el tamaño y la reacción de las pupilas a la luz. No debes tomarte nunca más de 10 segundos en realizar cada una de estas comprobaciones, es decir, unos 30 o 40 segundos totales para evaluar a cada herido.

La posición de defensa

Salvo que haya un riesgo cierto de muerte, no muevas jamás a un herido ni le quites el casco a un motorista. No proporciones agua ni medicinas a los heridos. Al llegar al escenario del accidente, evalúa y atiende según la gravedad de los afectados teniendo en cuenta que, habitualmente, quien más grita es el menos grave.

Evita hacer andar a los accidentados, aflójales las prendas que les molesten, sobre todo, para respirar. Si el herido no puede moverse, aunque haga calor, tápalo con una manta o con lo que tengas más a mano porque, después de un trauma, se pierde el calor corporal con mucha rapidez.

Coloca al herido en la posición de defensa. Te explicamos cómo hacerlo según la postura en la que se encuentre:

  • Sólo está boca arriba: levanta la rodilla opuesta a ti y colócale el brazo sobre la parte inferior del pecho.
  • Atráelo poco a poco pero con firmeza, tirando con una mano de la cadera y, con la otra, del hombro.
  • Cuando esté tumbado de lado, colócale una mano debajo de la cabeza para que la columna esté alineada con el suelo.

A partir de aquí, lo mejor, a no ser que tengamos mayores conocimientos sanitarios, es esperar a la llegada de medios especializados.

 

 

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